El Prebenjamín A del San Gregorio‑Arrabal CD vive un momento deportivo ilusionante. Cuarto en la clasificación, el equipo se ha quedado “a un paso” de acceder de forma directa a los grupos que permiten luchar por el título. Para su entrenador, Daniel Monreal, la lectura es clara: “Mi valoración es de satisfacción contenida. Un solo gol en los empates ante el tercero o el quinto nos habría dado el acceso directo. Eso dice mucho del nivel que ha alcanzado el grupo”.
Lejos de conformarse, Daniel subraya que el camino continúa: “Estamos en el buen camino, pero queda mucho trabajo para lograr el segundo objetivo, que es acceder a la fase final de la Copa y luchar por ganarla”. Un proceso que se construye desde el detalle y la constancia: “En cada microciclo trabajamos para mejorar alguna habilidad personal o grupal básica. Solo el trabajo nos va a permitir mejorar”, explica, junto a su segundo entrenador, Dennis Martín Pérez.
Competir para aprender
En una categoría formativa como Prebenjamín, el resultado no es el fin, pero sí una referencia. “La clasificación es un baremo más para saber cómo lo estás haciendo respecto a los demás y una herramienta para motivar a niños que, por naturaleza, son muy competitivos”, señala Daniel. En su método de trabajo, los objetivos deben ser exigentes, pero también flexibles: si uno se vuelve inalcanzable, “hay que corregirlo cuanto antes para que no decaiga el ánimo y, si cabe, hacerlo con más ilusión todavía”. Ese enfoque conecta directamente con el lema del equipo: “Fuerza, Valor y Lucha”. “Podemos fallar al meter el balón en la portería, pero en este equipo ningún niño baja los brazos hasta que el árbitro señala el final”.
Eso sí, con una línea roja clara: “Lo que nunca va a ser negociable es que todos los niños jueguen aproximadamente lo mismo y se sientan importantes”. Los datos avalan ese compromiso: salvo el portero, “cada jugador ha disputado entre el 64% y el 74% de los minutos posibles”, participando además en distintas posiciones. “El cuarto puesto es, sin duda, un trabajo de equipo”.
Para el técnico, el rendimiento colectivo se explica por el compromiso compartido: “Niños, familias y cuerpo técnico debemos estar en sintonía. Con un objetivo exigente pero alcanzable, la actitud del grupo es arrolladora y el equipo se convierte en una roca”.
Entrenar a estas edades implica una responsabilidad especial. “Estás intentando pulir la más delicada de las porcelanas”, afirma Daniel. “No solo enseñas a manejar un balón; inconscientemente educas con cada gesto”.
Por eso su prioridad es clara: “Enseñar con cariño, exigir respeto mutuo como a adultos, escuchar palabras y gestos, y entender que cada niño es distinto”. Ese respeto no se dirige solo a los jugadores: “Exigirlo a todos los formadores es incluso más necesario si cabe. Dar para recibir”. Incluso reconoce el valor del error propio: “Una disculpa a tiempo puede ganar un discípulo aplicado para el futuro”.
Antes que cualquier concepto táctico, el valor clave es el compromiso: “Consigo mismo y con el grupo. A partir de ahí se entiende todo lo demás”. Valores que se aprenden viviéndolos: “Saber perder y ganar, respetar al rival y al equipo… hay que pasar por situaciones reales para comprenderlos”.
Familias, club y memoria
La relación con las familias es “muy importante y compleja”. La receta de Daniel es firme: “Parámetros claros desde el principio y aplicarlos con justicia. Tener a las familias a tu lado no garantiza el éxito, pero no tenerlas implica fracaso seguro”.
Mirando al futuro, su deseo es profundamente humano: que los niños recuerden “la felicidad de ir al club con sus familias, compartir aprendizajes con amigos y vestir la camiseta roja”. Y, quizá, algo más: “Que esa sensación tan bonita les anime un día a llevar a sus hijos a hacer deporte… si es posible, a nuestro inmortal club”.
Para que el fútbol base siga creciendo con sentido formativo, Daniel apuesta por la formación y la responsabilidad: “Antes de educar hay que formarse y tomarse en serio esa formación, entrenadores y árbitros. Juntos podemos hacer del fútbol formativo un entorno mucho más atractivo”.


