Treinta y tres años federada no se explican sólo con estadísticas. Se explican con pasión, constancia y amor por el fútbol. Susana Palmero Herrera, central del Regional Preferente Femenino, celebra esta cifra redonda firmando, además, una temporada para enmarcar en la parte alta de la clasificación, con la ilusión intacta y un objetivo claro: seguir creciendo y soñar con el ascenso. Este fin de semana nuestro club quiso rendirle un sentido homenaje.
A esta temporada inolvidable se suma además un reconocimiento muy especial. Y el próximo 24 de febrero, en la Gala Oficial de la Real Federación Aragonesa de Fútbol, Susana recibirá el Distintivo de Honor por su trayectoria, concedido por la Comisión de Méritos y Recompensas. En la comunicación oficial firmada por su presidente, Manuel Torralba Charles, se destaca que esta distinción reconoce “la trayectoria deportiva o federativa destacada, la antigüedad y continuidad en el servicio al fútbol aragonés, las aportaciones excepcionales al desarrollo y prestigio del fútbol y la conducta ejemplar y respeto a los valores deportivos.”
“Lo primero que me viene a la cabeza cuando echo la vista atrás es la suerte que tengo de poder seguir haciendo y disfrutando lo que más me gusta: jugar al fútbol”, reconoce. Desde aquella niña que empezó en el CD Valdefierro hasta la jugadora veterana que hoy compite en el San Gregorio, Susana se siente “privilegiada y afortunada de lo mucho que me han respetado las lesiones y, por supuesto, de las amistades que me ha dejado el fútbol”.
La evolución del fútbol femenino
Su trayectoria es también la historia del crecimiento del fútbol femenino. “Cuando empecé, los campos eran de tierra o estaban muy deteriorados; los vestuarios y los balones, igual. Ahora todo eso ha cambiado, ha evolucionado y ha ido a mejor”, explica. Aunque celebra el reconocimiento y la visibilidad actuales —“aunque todavía queda mucho”—, reivindica que siempre disfrutó del juego: “Cuando te gusta este deporte, disfrutas de la forma que sea”.
En Aragón, recuerda como punto de inflexión el ascenso del Transportes Alcaine, entrenado por David Magaña, a categoría nacional -en el que tuvo la suerte de participar-y, posteriormente, a la máxima categoría. A nivel nacional, destaca dos momentos clave: cuando el FC Barcelona llenó el estadio en una semifinal de Champions y, por supuesto, cuando la Selección Española Femenina de Fútbol conquistó el Mundial. También subraya el avance en la formación: “Ahora la preparación de los entrenadores es mayor y están acompañados por un cuerpo técnico que ayuda en diferentes situaciones. Eso repercute directamente en la calidad de los entrenamientos”.
De delantera a central: carácter y experiencia
Su recorrido deportivo también ha sido una evolución personal. Empezó como delantera, probó en el medio —inspirada por su hermano, su gran referente— y terminó asentándose como central. “La edad no perdona ‘jajaja’”, bromea, aunque reconoce que en esta posición encuentra equilibrio entre confianza, carácter y experiencia.
Como la jugadora más veterana del vestuario, asume un rol claro en los momentos decisivos: “Intento quitarles la presión y los nervios y hacerles ver que tienen que salir a disfrutar como hago yo”. A nivel personal, se apoya en la música y en recuerdos de superación para mantener la concentración.
El equipo atraviesa un momento brillante. Situadas en la parte alta de la clasificación, Susana lo tiene claro: “La clave está en la preparación física, el trabajo, el esfuerzo y, sin duda, la unión que tenemos todas y la ilusión de ascender”. Cuando se le pregunta qué hace especial a este grupo, indica: “Es una pregunta comprometida’. Creo que la juventud y la calidad humana de mis compañeras y del cuerpo técnico”.
Su liderazgo es cercano y natural: “Intento ser yo en todo momento. Creo que así consigo que se sientan escuchadas y que sepan que solo quiero darles los mejores consejos para que las cosas les salgan lo mejor posible”.
Si tuviera que resumir estos 33 años federada, Susana lo tiene claro: “Me siento afortunada de poder seguir jugando, con la misma ilusión que cuando empecé y que hay todavía Susana Palmero Herrera para años ‘jajaja’”. Este aniversario tiene además un componente emocional añadido: comparte vestuario con su sobrina Luna. Un sueño cumplido en una temporada inolvidable que confirma que la historia del fútbol femenino aragonés también se escribe con nombres propios como el suyo.










