El nuevo coordinador de Fútbol 8 y Alevín apuesta por el desarrollo individual, el aprendizaje en equipo y la colaboración de las familias en una etapa decisiva para los más pequeños del club.
Toño Morcillo se ha incorporado esta temporada al San Gregorio Arrabal CD como coordinador de Fútbol 8 y Alevín, con una idea clara: acompañar a cada niño y niña en su crecimiento personal y deportivo, respetando sus tiempos y haciendo del fútbol un espacio de aprendizaje y disfrute.
«El objetivo no debe ser otro que la formación como personas», afirma. En el terreno deportivo, defiende que los jugadores deben «progresar cada uno individualmente a su ritmo, incorporándose al trabajo en equipo». Una filosofía que sitúa las necesidades de los más pequeños en el centro del trabajo diario.
Para Morcillo, estos primeros años tienen una importancia especial: «Es la etapa más importante dentro de su desarrollo, puesto que es la que les marca las bases y pautas para el futuro». Por eso, considera que la competición debe acompañar al aprendizaje y que la valoración de los resultados debe tener en cuenta el trabajo realizado y la evolución de cada equipo. «Sin duda, la formación tiene que ir por delante de todo», subraya.
El respeto, la amabilidad, el esfuerzo y aprender a gestionar las derrotas forman parte de los valores que quiere transmitir, «sobre todo reforzando lo positivo». En ese proceso, destaca la responsabilidad de los entrenadores, tanto por lo que enseñan como por su manera de actuar: «Somos un referente en todos los aspectos para ellos; por eso debemos ser ejemplo de comportamiento y educación».
Su propuesta combina respeto, orden y disciplina con indicaciones claras y adaptadas a la edad y al nivel de los jugadores. En lo deportivo, señala tres pilares: una buena base psicomotriz, la progresión técnica individual y el aprendizaje táctico y posicional básico. Todo ello evitando complejidades innecesarias y facilitando que cada niño comprenda y disfrute lo que hace.
Las familias también ocupan un lugar esencial en este modelo. «Son una parte fundamental en este proceso; su colaboración es imprescindible», explica. La cooperación con los técnicos debe contribuir a que los niños y niñas «se encuentren a gusto y disfruten aprendiendo».
La estructura de los equipos responde a las necesidades de cada categoría. En benjamines, el club cuenta con un equipo de Primera y dos de Segunda, A y B, que compiten en la misma categoría. En prebenjamines, los grupos A y B, con la posibilidad de incorporar un C, tienen un enfoque plenamente formativo. Para los debutantes, los más pequeños, la prioridad es la diversión y el acercamiento a las nociones básicas del fútbol. La experiencia previa no es una barrera: «Si no la tienen, no es problema; se les orienta y enseña».
Morcillo aprovecha su presentación para invitar a las familias a conocer el San Gregorio Arrabal CD, donde todavía quedan algunas plazas, aunque muy pocas. Destaca las instalaciones, los entrenadores titulados y «unos valores de respeto, compañerismo e integración», junto a la ilusión por alcanzar objetivos deportivos adecuados a cada equipo.
«Siempre tendrán las puertas abiertas y les prestaremos una atención excelente», asegura el nuevo coordinador.
¡Bienvenido al San Gregorio, Toño!

